Si Ud. tiene que realizar una tarea intelecto-culinaria y desea estar conforme con sus resultados, he aquí una receta que, de ser aplicada con meticulosidad, le garantizará el éxito. (Nótese que el éxito al que me refieron no tiene que ver con la aprobación ajena, sino pura y exclusivamente con la propia.)
1. Comience lo antes posible, ya que esta receta requiere, ante todo, tiempo de cocción.
2. Piense con libertad, dando permiso a su mente a divagar. Piense mucho, todo el tiempo, pero sin forzarlo.
3. Anote las ideas/ingredientes que le parezcan más interesantes y con más potencial. Pero no olvide las demás. De ser posible, anótelas también, quizás en un lugar diferente.
4. Déjelas macerar.
5. Agrégueles alguna especia de ser necesario y siga remojando.
6. Revuelva a intervalos regulares.
7. Retire la mezcla y amase. Haga conexiones. También sin forzarlo, deje que las ideas/ingredientes se entrecrucen, se relacionen de maneras creativas. Siga amasando hasta que la mezcla sea homogénea.
8. Comience a dar forma a la masa separando pedacitos de a uno. Haga uso de sus hablidades manuales y de a poco vaya tallando los detalles.
9. Mire mucho a su alrededor para detectar especias e ingredientes adecuados. No dude en agregarlos si lo creyera conveniente.
10. A medida que va dando forma a la masa, siga dejando macerar el resto y sólo separe una nueva parte cuando esté seguro.
11. Una vez que toda la masa haya adquirido su forma deseada, lleve a horno moderado en etapas, aumentando la temperatura en cada una.
12. Deje enfriar a temperatura ambiente.
13. Lleve a heladera.
14. Decore a gusto.
15. Disfrute de los resultados de lo que en un comienzo no creyó posible.
Quiérase un poquito más.
domingo, 20 de noviembre de 2011
viernes, 4 de noviembre de 2011
Así está mejor - Click Terapia
Cada vez que reconozco una debilidad, me hago más fuerte. Y también me pregunto por qué no empecé antes.
Antes me avergonzaba de mis debilidades y por eso las excusas y explicaciones surgían automáticas, siempre a cubrir, a atajar, a la defensiva. Y después de ellas siempre quedaba esa doble sensación de culpa y traición a mí misma. Una y otra vez se repetían las situaciones. Una y otra vez afloraban las excusas. Y una y otra vez, la culpa y la traición.
La vergüenza. Casi me olvidaba de ella. Nunca supe si los demás lo notaban, pero a mi me enloquecía pensar que mis debilidades estaban a la vista de todos. Y más me avergonzaba que se hiciera evidente mi esfuerzo por ocultarlas. Era tan estúpido ocultarlas, porque eran perfectamente humanas y sobre todo, comunes.
Y un día me di cuenta de que si pongo esas debilidades en palabras, si las puedo mostrar y explicar, se transforman en fortalezas. Se transforman también en unión, porque eso me acerca a los demás y puedo incluso evitarles pensamientos errados. Si yo te planteo que tengo una incapacidad emocional para hacer tal o cual cosa, quizás me entiendas y puedas valorar mis esfuerzos por vencerla y si no lo consigo igual va a estar bien.
Va costando, pero ¿sabés qué? Después de hacerlo no queda oscuridad, sólo se va a ver la verdad de lo que soy.
Antes me avergonzaba de mis debilidades y por eso las excusas y explicaciones surgían automáticas, siempre a cubrir, a atajar, a la defensiva. Y después de ellas siempre quedaba esa doble sensación de culpa y traición a mí misma. Una y otra vez se repetían las situaciones. Una y otra vez afloraban las excusas. Y una y otra vez, la culpa y la traición.
La vergüenza. Casi me olvidaba de ella. Nunca supe si los demás lo notaban, pero a mi me enloquecía pensar que mis debilidades estaban a la vista de todos. Y más me avergonzaba que se hiciera evidente mi esfuerzo por ocultarlas. Era tan estúpido ocultarlas, porque eran perfectamente humanas y sobre todo, comunes.
Y un día me di cuenta de que si pongo esas debilidades en palabras, si las puedo mostrar y explicar, se transforman en fortalezas. Se transforman también en unión, porque eso me acerca a los demás y puedo incluso evitarles pensamientos errados. Si yo te planteo que tengo una incapacidad emocional para hacer tal o cual cosa, quizás me entiendas y puedas valorar mis esfuerzos por vencerla y si no lo consigo igual va a estar bien.
Va costando, pero ¿sabés qué? Después de hacerlo no queda oscuridad, sólo se va a ver la verdad de lo que soy.
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