miércoles, 28 de septiembre de 2011
A MIS TAD - Click Punta de Ovillo o Terapia (a veces no me puedo decidir)
A veces ocurre una maravilla: sentís que tenés energía de sobra y la querés regalar. Si en ese momento mirás a tu alrededor y no tenés a quién, no tenés nada. Ahí redescubrís la verdadera amistad y entendés que querés que esas personas se sientan un poco mejor. Y también descubrís algo mucho más egoísta, pero no por eso menos hermoso: que podés hacer bien sólo con estar. Que esa energía sale sola y sin más, llega a donde tiene que llegar. Por un rato te sentís poderosa, y es que eso te hace poderosa. Te olvidás de tus miles de zonas vulnerables y sólo ves tu fuerza. Y cuanta más das, más tenés. Y quizás en algún momento las personas sanen. Seguro que van a sanar. Y eso también te mantiene joven. Joven, feliz y cerca. De los demás y de vos misma.
martes, 27 de septiembre de 2011
Señales - Click Voilá
Una idea. Vueltas y vueltas por la cabeza. Más vueltas.
Una pregunta. A persona 1. Una respuesta. Varias respuestas. Todas redondas. Que se transforman en proyecto. En sueño por cumplir. En móvil.
Un comentario sobre esa idea/proyecto. Persona 2 te entiende lo que casi nadie te entendió. Al menos nadie que pudiera ocupar el lugar que necesitás ocupar. El deseo de pedirle a esa persona que lo ocupe. La cautela que pide esperar, no precipitarse.
Un mail. Un contacto nuevo. Un mensaje recibido. A persona 2 le gusta lo que hace persona 1. Persona 1 conoce a persona 2. Persona 2 quiere estar presente aunque cautela pidió no decirle.
El círculo se cierra. No pierdas el entusiasmo. Ojalá. Es lo que más quiero. Es lo que me mantiene joven.
Una pregunta. A persona 1. Una respuesta. Varias respuestas. Todas redondas. Que se transforman en proyecto. En sueño por cumplir. En móvil.
Un comentario sobre esa idea/proyecto. Persona 2 te entiende lo que casi nadie te entendió. Al menos nadie que pudiera ocupar el lugar que necesitás ocupar. El deseo de pedirle a esa persona que lo ocupe. La cautela que pide esperar, no precipitarse.
Un mail. Un contacto nuevo. Un mensaje recibido. A persona 2 le gusta lo que hace persona 1. Persona 1 conoce a persona 2. Persona 2 quiere estar presente aunque cautela pidió no decirle.
El círculo se cierra. No pierdas el entusiasmo. Ojalá. Es lo que más quiero. Es lo que me mantiene joven.
Que hoy sea siempre hoy - Click Punta de Ovillo
Un día me empezó a dar miedo la vejez. Pero no el chiste de que se acercan los 30 y me hago la vieja. Porque yo sé que tener 30 no es ser vieja, y menos hoy en día.
Es que uno no cree que de verdad va a llegar a ese momento. De la boca para afuera todos sabemos que va a pasar (al menos eso esperamos), pero muy en el fondo, seamos sinceros, ¿no tenemos la sensación de que somos eternamente jóvenes? ¿No nos pasó que no nos dimos cuenta de cuándo terminó la adolescencia? Y entonces ¿qué nos hace pensar que nos vamos a dar cuenta cuando termine la "segunda edad"?
Ok, suponiendo que finalmente logro asumir que ese momento va a llegar (si es que tengo la suerte), lo que me da miedo no es exactamente eso. No es estar fea, arrugada, ni que los más jóvenes piensen que no sirvo para nada. Bueno, estoy mintiendo un poco, todo eso me aterra. Y también me aterra la movilidad, pensar que algún día mi cerebro va a pedir y mi cuerpo no le va a poder dar. Eso duele.
Pero aún así, hoy me encontré pensando algo nuevo y por nuevo más terrible: ¿para qué vive uno cuando es viejo? Y acá voy a hablar sólo de aquellos a los que la vejez del cuerpo les llega junto con la del espíritu. Porque hay gente que más allá de su edad cronológica, siempre es joven. Pero digo, la gente que a cierta edad deja de trabajar, de viajar, de salir de su casa, de leer, de cocinar, deja de ver seguido a sus nietos... Más aún, la gente que deja de creer que puede cambiar el mundo, aunque por "mundo" se entiendan las 4 paredes de su casa. ¿Para qué vive? Esporádicamente va al médico, pero ¿para qué? El suicidio suele no ser una opción, supongo que porque no es socialmente aceptable, porque no se acostumbra hacerlo o porque se teme. Pero ¿qué es la vida sin algo por delante? Me parece imposible imaginar seguir sin metas a corto, mediano y largo plazo. Me gusta creer que a todos nos pasa igual. Y aunque escuché muchas veces la frase "sin proyectos estás muerto en vida", nunca la había asimilado y nunca me había preguntado qué pasa cuando llega ese momento.
Es que uno no cree que de verdad va a llegar a ese momento. De la boca para afuera todos sabemos que va a pasar (al menos eso esperamos), pero muy en el fondo, seamos sinceros, ¿no tenemos la sensación de que somos eternamente jóvenes? ¿No nos pasó que no nos dimos cuenta de cuándo terminó la adolescencia? Y entonces ¿qué nos hace pensar que nos vamos a dar cuenta cuando termine la "segunda edad"?
Ok, suponiendo que finalmente logro asumir que ese momento va a llegar (si es que tengo la suerte), lo que me da miedo no es exactamente eso. No es estar fea, arrugada, ni que los más jóvenes piensen que no sirvo para nada. Bueno, estoy mintiendo un poco, todo eso me aterra. Y también me aterra la movilidad, pensar que algún día mi cerebro va a pedir y mi cuerpo no le va a poder dar. Eso duele.
Pero aún así, hoy me encontré pensando algo nuevo y por nuevo más terrible: ¿para qué vive uno cuando es viejo? Y acá voy a hablar sólo de aquellos a los que la vejez del cuerpo les llega junto con la del espíritu. Porque hay gente que más allá de su edad cronológica, siempre es joven. Pero digo, la gente que a cierta edad deja de trabajar, de viajar, de salir de su casa, de leer, de cocinar, deja de ver seguido a sus nietos... Más aún, la gente que deja de creer que puede cambiar el mundo, aunque por "mundo" se entiendan las 4 paredes de su casa. ¿Para qué vive? Esporádicamente va al médico, pero ¿para qué? El suicidio suele no ser una opción, supongo que porque no es socialmente aceptable, porque no se acostumbra hacerlo o porque se teme. Pero ¿qué es la vida sin algo por delante? Me parece imposible imaginar seguir sin metas a corto, mediano y largo plazo. Me gusta creer que a todos nos pasa igual. Y aunque escuché muchas veces la frase "sin proyectos estás muerto en vida", nunca la había asimilado y nunca me había preguntado qué pasa cuando llega ese momento.
viernes, 9 de septiembre de 2011
Yo - Click Voilá, Poeta y Terapia
Desquiciada y pudorosa en la medida exacta para que lo segundo disimule lo primero a simple vista.
martes, 6 de septiembre de 2011
Empiezo a pensar que es el amor - Click Terapia
Siempre siento que estoy a la espera de algo extraordinario, como ese estado de excitación previo a lo fantástico. Como cuando uno sabe que dentro de unos días tiene un viaje, una gran fiesta o se muda. Una tras otra me voy poniendo pequeñas grandes metas esperando que al alcanzarlas la vida cambie de forma trascendental. La mayor parte de las veces cumplo esas metas. Y la vida nunca cambia. Mejor dicho sí cambia, incluso a veces cambia mucho. Pero esa sensación de volver a esperar lo fantástico nunca se va. Entonces pongo otra meta y así. Empiezo a pensar que quizás me las invento, justamente por esa imperiosa necesidad de materializar lo desconocido. Para ponerle un nombre, para hacerla más tangible y sobre todo comprensible.
No desmerezco lo que voy consiguiendo en el camino. Al contrario, es uno de mis mayores premios. Pero a veces me asusta pensar que uno puede vivir así toda la vida, como sabiendo que hay algo magnífico esperando, pero sintiendo que no llega. O que cuando llegue lo voy a incorporar y seguir. No sé bien de qué manera se termina resolviendo esto. No sé si se resuelve. No sé que es, pero está ahí. Hay algo que me está faltando. Sospecho que tengo que salir a buscarlo.
No desmerezco lo que voy consiguiendo en el camino. Al contrario, es uno de mis mayores premios. Pero a veces me asusta pensar que uno puede vivir así toda la vida, como sabiendo que hay algo magnífico esperando, pero sintiendo que no llega. O que cuando llegue lo voy a incorporar y seguir. No sé bien de qué manera se termina resolviendo esto. No sé si se resuelve. No sé que es, pero está ahí. Hay algo que me está faltando. Sospecho que tengo que salir a buscarlo.
viernes, 2 de septiembre de 2011
Oda a la puta resignación - Click Terapia
Si vas en un auto y se acercan a tu ventanilla para robarte. Si vas a un bar y entran a robarte. Si en la calle, si en cualquier lugar... ¿Con quién te enojás? ¿Qué hacés? Querés ser un ciudadano responsable y sobre todo participativo. No querés que las cosas sean como son y conformarte con eso. No querés quejarte de lo que los demás no hacen y no hacerlo vos tampoco. Querés cambiar la realidad, querés algo mejor, no para vos, para todos. Pero ¿cómo hacés si ni siquiera sabés con quién enojarte? Está claro que te tenés que enojar, que tenés que putear, maldecir, odiar. Pero no te pasa eso. Largás un par de sollozos y la verdad es que seguís igual. Porque no te podés enojar con el jefe de gobierno, con la presidente, con la policía. Te tenés que enojar con el sistema, con las leyes, con los que no las hacen cumplir y con los derechos humanos y quienes los ignoran. Pero todo eso son entes, son cosas tan grandes que no tenés fuerzas para enfrentar, no podés enojarte con ellos ni putearlos ni odiarlos. Entonces, ¿con quién mierda te enojás? Y así seguís...
Fotoperiodismo II - Click Fundamental
Me estoy dando cuenta de algo tan grande que me fascina y me asusta al mismo tiempo. Estoy descubriendo mirar diferente. Todo. De repente todo me parece escenas de algo. Viajando por la ciudad encontré que cada persona en su mundo, desarrollando sus tareas, esperando, yendo, mirando, buscando, lo que sea, parece un recorte de la realidad, un universo en sí misma. Pienso si son conscientes unos de los otros. Me puedo inventar lo que están pensando. Hasta intento imaginarme cómo ven desde su cotidianeidad lo que a mí me llama la atención, y a la inversa, cómo verían desde su afuera mi rutina. Es difícil de entender, porque es tan simple. Pero ahí está justamente lo maravilloso: no en que cambien las cosas, sino en que cambie la mirada.
Hasta acá todo bien. El problema empieza cuando asumo que con todo esto quiero hacer algo. Que quiero guardar en mi memoria cada cosa que pensé, cada detalle que observé para volverlo a pensar, para transformarlo en algo que hable también de mí. Y parecería que hasta acá sigue todo más que bien. Excepto porque debo reconocer que no me alcanzaría la vida para esto. Y que tampoco sé muy bien qué es lo que querría hacer. Pero el verdadero tema es que no toda la realidad es tan moldeable y convertible en algo que yo quiera como producto de mí. Me preocupa tener muchos sueños, algunos proyectos y millones de incertidumbres y saber que seguramente no pueda lidiar con tanto que me desborda ni acotarlo a algo palpable. No sé si sea capaz, creo que es algo reservado a los iluminados. Sólo pensar en intentarlo me suena tan injusto, tan ambicioso, tan enorme. Y a la vez no puedo dejar de animarme.
Hasta acá todo bien. El problema empieza cuando asumo que con todo esto quiero hacer algo. Que quiero guardar en mi memoria cada cosa que pensé, cada detalle que observé para volverlo a pensar, para transformarlo en algo que hable también de mí. Y parecería que hasta acá sigue todo más que bien. Excepto porque debo reconocer que no me alcanzaría la vida para esto. Y que tampoco sé muy bien qué es lo que querría hacer. Pero el verdadero tema es que no toda la realidad es tan moldeable y convertible en algo que yo quiera como producto de mí. Me preocupa tener muchos sueños, algunos proyectos y millones de incertidumbres y saber que seguramente no pueda lidiar con tanto que me desborda ni acotarlo a algo palpable. No sé si sea capaz, creo que es algo reservado a los iluminados. Sólo pensar en intentarlo me suena tan injusto, tan ambicioso, tan enorme. Y a la vez no puedo dejar de animarme.
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