En los últimos días empecé a ver más películas. Supongo que es fruto de algunas recomendaciones, pero especialmente de un estado de ánimo que me pedía fantasear, sentirme parte, aunque sólo sea como espectadora, de una realidad distinta. Pero descubrí más cosas, que sin saberlo, estaba buscando. Cosas que antes había dejado pasar.
Hasta el momento sólo hay una que pude más o menos elaborar. Se podría titular "¿Qué finales queremos?" y sería algo así: estamos acostumbrados a que las películas terminen como suponemos, no sólo el final feliz del chico con la chica comiendo perdices para toda la eternidad; a veces son tristes, pero en algún punto esperables. Es como si en nuestras mentes convirtiéramos la trama de la película en el destino y pretendiéramos que "sea lo que tenía que ser", bueno o malo, pero previsible. Es curioso que aunque sepamos cómo va a terminar todo, sigamos viendo hasta el final, no sé si para confirmarlo o para qué, no sé si hay un pequeño espacio a la duda, pero ahí seguimos, frente a la pantalla hasta el final la gran mayoría de las veces.
Pero me encontré con un(os) final(es) que simplemente no esperaba. Y no lo esperaba porque era extremadamente SIMPLE, porque era muchísimo más parecido a los finales de todos los días en nuestras vidas comunes y corrientes, donde no suele pasar nada fantástico ni sobrenatural, donde la historia de amor no está predestinada a ser, donde Cupido no flecha a nadie para siempre, ni el príncipe sortea los peores obstáculos hasta llegar, indefectiblemente, a su princesa; donde ni los buenos siempre ganan ni los malos tienen su merecido o los atormenta su consciencia y donde los protagonistas son cobardes como yo y se asustan y no se juegan y siguen con sus vidas después de los créditos del final, volviendo a alimentar la esperanza de que algún día algo mágico suceda que les cambie la vida y la transforme en lo que siempre desearon.
La primera reacción fue de enojo, pero en seguida se transformó en agradecimiento. Después de todo, ¿no nos la pasamos diciendo que queremos finales diferentes? ¿Pero queremos finales diferentes para las películas o para nuestras vidas? ¿Y qué hacemos para que nuestros finales cambien? ¿Eh?
DE CLICK EN CLICK
martes, 5 de junio de 2012
jueves, 10 de mayo de 2012
En red - Click Punta de Ovillo
Nos la pasamos diciendo que las redes sociales cambiaron en muchos sentidos nuestra vida, que ahora tenemos más contacto con personas "virtuales" y menos con las de carne y hueso, que abundan los "amigos" en detrimento de los AMIGOS.
Que cambió la relación con las empresas, su forma de llegar a los clientes y la posibilidad de que la comunicación sea bidireccional. Que ahora tenemos acceso a decirle algo a un famoso sin intermediarios y sin complicaciones.
Que escuchar la radio o mirar televisión es cada vez más, un fenómeno multimediático y permanentemente retroalimentado. Que no es que leemos menos, sino que leemos distinto y en diferente soporte.
Leí por ahí incluso que las redes sociales nos cambian la forma de pensar, de procesar información, que alteran y modifican nuestra memoria. Esto vino a respaldar algo que yo venía sintiendo: que hace un tiempo empecé a pensar en "modo Facebook" y "modo Twitter", que lo que pasa por mi mente, casi siempre se transforma en "cómo transmitirlo en la red" o "a qué red se adecua mejor".
Hasta ahí, estoy de acuerdo con todo, excepto con lo de los amigos. Pero ayer me di cuenta (o mejor dicho, me di cuenta de que ya me había dado cuenta) de lo que, para mí, es la mayor transformación que trajeron las redes sociales: nuestra manera de estar solos.
Podría ser más específica, pero me parece más divertido que cada uno lo adapte a su realidad y piense si está de acuerdo, si le pasa...
Que cambió la relación con las empresas, su forma de llegar a los clientes y la posibilidad de que la comunicación sea bidireccional. Que ahora tenemos acceso a decirle algo a un famoso sin intermediarios y sin complicaciones.
Que escuchar la radio o mirar televisión es cada vez más, un fenómeno multimediático y permanentemente retroalimentado. Que no es que leemos menos, sino que leemos distinto y en diferente soporte.
Leí por ahí incluso que las redes sociales nos cambian la forma de pensar, de procesar información, que alteran y modifican nuestra memoria. Esto vino a respaldar algo que yo venía sintiendo: que hace un tiempo empecé a pensar en "modo Facebook" y "modo Twitter", que lo que pasa por mi mente, casi siempre se transforma en "cómo transmitirlo en la red" o "a qué red se adecua mejor".
Hasta ahí, estoy de acuerdo con todo, excepto con lo de los amigos. Pero ayer me di cuenta (o mejor dicho, me di cuenta de que ya me había dado cuenta) de lo que, para mí, es la mayor transformación que trajeron las redes sociales: nuestra manera de estar solos.
Podría ser más específica, pero me parece más divertido que cada uno lo adapte a su realidad y piense si está de acuerdo, si le pasa...
sábado, 14 de abril de 2012
Enorme signo de madurez - Click Terapia
La madurez se compone de un montón de factores. Pero me arriesgaría a decir que el más importante y abaracativo de ellos, es empezar a reconocernos, con nuestros defectos y virtudes, y poder, en base a esos descubrimientos, tomar control de nuestra vida y llevarla a donde nos propongamos llegar.
Supongo que es un trabajo de toda la vida y más, pero personalmente, cada vez que encuentro una de esas pequeñas muestras de que hoy puedo algo que ayer no podía, me siento un poco más dueña de mí misma y un poco más feliz.
La lección de hoy tiene que ver con los caprichos o mejor dicho con poder separar el sentimentalismo de la razón (siempre y cuando sea necesario). Antes no podía. Antes, si se me metía en la cabeza que quería hacer algo de determinada manera, aunque todos los astros del mundo me demostraran que racionalmente no era la mejor opción, yo ahí seguía, firme en mi obstinación emocional.
Pero hoy pude. Primero fui capaz de reconocer que ante un evento inesperado que podría haberme descolocado, lo que realmente me afectaba, era "solamente" el componente emocional. También pude ver que estaba bien que esto estuviera pasando, que era necesario e inevitable. Desde ahí, todo cobró sentido. Dejando pasar las horas y sobre todo, compartiendo mi preocupación (siempre hay que compartir las cosas con las personas adecuadas), pude ver que quizás ese deseo que yo tenía, se va a satisfacer de otra manera, que forzarlo a que encaje con una necesidad particular no es lo más conveniente. Y no desesperé, entendí y disfruté. Porque lo que deba ser será. Y cada cosa tiene su lugar.
Supongo que es un trabajo de toda la vida y más, pero personalmente, cada vez que encuentro una de esas pequeñas muestras de que hoy puedo algo que ayer no podía, me siento un poco más dueña de mí misma y un poco más feliz.
La lección de hoy tiene que ver con los caprichos o mejor dicho con poder separar el sentimentalismo de la razón (siempre y cuando sea necesario). Antes no podía. Antes, si se me metía en la cabeza que quería hacer algo de determinada manera, aunque todos los astros del mundo me demostraran que racionalmente no era la mejor opción, yo ahí seguía, firme en mi obstinación emocional.
Pero hoy pude. Primero fui capaz de reconocer que ante un evento inesperado que podría haberme descolocado, lo que realmente me afectaba, era "solamente" el componente emocional. También pude ver que estaba bien que esto estuviera pasando, que era necesario e inevitable. Desde ahí, todo cobró sentido. Dejando pasar las horas y sobre todo, compartiendo mi preocupación (siempre hay que compartir las cosas con las personas adecuadas), pude ver que quizás ese deseo que yo tenía, se va a satisfacer de otra manera, que forzarlo a que encaje con una necesidad particular no es lo más conveniente. Y no desesperé, entendí y disfruté. Porque lo que deba ser será. Y cada cosa tiene su lugar.
viernes, 13 de abril de 2012
Pensar o no pensar, esa es la cuestión - Click Terapia
A veces es tan difícil asumir que lo que nos pasa es mucho más consecuencia de nuestras actitudes que efecto del azar o la "suerte". A veces pienso que me encanta como soy y otras desearía tanto ser distinta por un ratito. El problema está en reaccionar cuando la oportunidad pasó, cuando no podés volver el tiempo atrás. Pero lo triste del caso es darte cuenta de que no pensaste, de que te salió el "no" por el "sí" o simplemente el silencio, pero que no te detuviste ni un segundo a pensar en qué habrías querido contestar. No es que se trate de grandes cosas, de esas que te cambian el destino (o quizás sí, lo gracioso del caso es que ya nunca lo sabrás), pero son momentos en que te replanteás tu "yo" entero y empezás a entender que por segundos como este, en que no pensaste, estás como estás.
viernes, 20 de enero de 2012
La clave de la vida - Click Voilá
No voy a descubrir la pólvora con lo que voy a decir, pero estoy casi completamente segura de que la clave de la vida es manejar las energías. Ni más ni menos que eso, pensalo.
miércoles, 11 de enero de 2012
Más liviana - Click Terapia
No supongas, no analices, no imagines, no deduzcas, no saques conclusiones, no calcules milimétricamente.
No pienses que el otro supone, analiza, imagina, deduce, concluye, calcula.
Sólo sé.
No pienses que el otro supone, analiza, imagina, deduce, concluye, calcula.
Sólo sé.
martes, 10 de enero de 2012
Los medios y los fines, los fines y los medios - Click Punta de Ovillo
Hay algo que está mal. Hay fines que justifican los medios y hay medios que no se justifican con nada.
Pero hay medios que tienen su propio valor. Hay medios que no se pueden usar para llegar a fines, porque deberían ser fines en sí mismos.
Si te das cuenta de que estás tratando desesperadamente de inventar medios para llegar a fines, quizás estés empezando por el final. Seguramente tengas decenas de intentos fallidos, y seguramente te frustres y se te vayan yendo las ganas. Entonces no lo hagas. Confiá en que el medio correcto para el fin buscado va a llegar cuando menos lo esperes y sin que te des cuenta. Pero sobre todo, cuando no recuerdes que lo estabas haciendo por un fin, sino más bien, cuando lo único que importe sea el medio.
Cuando los medios se confundan con los fines, cuando ya no sepas que tenías fines. Cuando no haya medios ni fines.
Pero hay medios que tienen su propio valor. Hay medios que no se pueden usar para llegar a fines, porque deberían ser fines en sí mismos.
Si te das cuenta de que estás tratando desesperadamente de inventar medios para llegar a fines, quizás estés empezando por el final. Seguramente tengas decenas de intentos fallidos, y seguramente te frustres y se te vayan yendo las ganas. Entonces no lo hagas. Confiá en que el medio correcto para el fin buscado va a llegar cuando menos lo esperes y sin que te des cuenta. Pero sobre todo, cuando no recuerdes que lo estabas haciendo por un fin, sino más bien, cuando lo único que importe sea el medio.
Cuando los medios se confundan con los fines, cuando ya no sepas que tenías fines. Cuando no haya medios ni fines.
sábado, 31 de diciembre de 2011
Personas - Click Punta de Ovillo
Soy una mina de balances y el 31 de diciembre me parece una fecha casi hipnótica para hacerlo.
Pienso que uno aprende de todo en la vida, a veces se da cuenta y a veces no. Y uno aprende todos los años algo. Sería interesante, como primera lección, aprender a darse cuenta.
Este año aprendí más de lo que podía imaginar y todo está guardado en mí, pero no podría detallarlo, porque se me pasarían los próximos años haciéndolo. Por eso me voy a limitar a una cosa de la que me dí cuenta hace unas horas.
Aprendí que hay categorías de personas. Para mí antes estaban las personas fundamentales en mi vida, las irrelevantes y aquellas que por conocer hace poco, recorrían el camino hacia alguno de esos grupos, pero que, mientras tanto, venían a ser la nada misma.
Hoy me di cuenta de que no es así. Hay personas que este año pasaron por mi vida y que quizá no vuelva a ver, otras que seguirán ahí, pero ocupando siempre el mismo espacio, otras que considero excelentes pero que por diferentes cuestiones no se van a transformar en amigos y otros varios etcéteras.
Pero ahora entiendo que esas personas no tienen por qué estar en un lugar de necesaria transición, están ahí, donde están y, más allá del cariño o no que les tenga y de lo irrelevantes que puedan llegar a ser en un futuro, se ganaron su importante lugar en mi 2011. Hoy por hoy eso es bastante y por eso me encargué de que lo supieran, porque me parece justo.
Pienso que uno aprende de todo en la vida, a veces se da cuenta y a veces no. Y uno aprende todos los años algo. Sería interesante, como primera lección, aprender a darse cuenta.
Este año aprendí más de lo que podía imaginar y todo está guardado en mí, pero no podría detallarlo, porque se me pasarían los próximos años haciéndolo. Por eso me voy a limitar a una cosa de la que me dí cuenta hace unas horas.
Aprendí que hay categorías de personas. Para mí antes estaban las personas fundamentales en mi vida, las irrelevantes y aquellas que por conocer hace poco, recorrían el camino hacia alguno de esos grupos, pero que, mientras tanto, venían a ser la nada misma.
Hoy me di cuenta de que no es así. Hay personas que este año pasaron por mi vida y que quizá no vuelva a ver, otras que seguirán ahí, pero ocupando siempre el mismo espacio, otras que considero excelentes pero que por diferentes cuestiones no se van a transformar en amigos y otros varios etcéteras.
Pero ahora entiendo que esas personas no tienen por qué estar en un lugar de necesaria transición, están ahí, donde están y, más allá del cariño o no que les tenga y de lo irrelevantes que puedan llegar a ser en un futuro, se ganaron su importante lugar en mi 2011. Hoy por hoy eso es bastante y por eso me encargué de que lo supieran, porque me parece justo.
domingo, 20 de noviembre de 2011
Receta para el amor a la propia intelectualidad - Click Punta de Ovillo
Si Ud. tiene que realizar una tarea intelecto-culinaria y desea estar conforme con sus resultados, he aquí una receta que, de ser aplicada con meticulosidad, le garantizará el éxito. (Nótese que el éxito al que me refieron no tiene que ver con la aprobación ajena, sino pura y exclusivamente con la propia.)
1. Comience lo antes posible, ya que esta receta requiere, ante todo, tiempo de cocción.
2. Piense con libertad, dando permiso a su mente a divagar. Piense mucho, todo el tiempo, pero sin forzarlo.
3. Anote las ideas/ingredientes que le parezcan más interesantes y con más potencial. Pero no olvide las demás. De ser posible, anótelas también, quizás en un lugar diferente.
4. Déjelas macerar.
5. Agrégueles alguna especia de ser necesario y siga remojando.
6. Revuelva a intervalos regulares.
7. Retire la mezcla y amase. Haga conexiones. También sin forzarlo, deje que las ideas/ingredientes se entrecrucen, se relacionen de maneras creativas. Siga amasando hasta que la mezcla sea homogénea.
8. Comience a dar forma a la masa separando pedacitos de a uno. Haga uso de sus hablidades manuales y de a poco vaya tallando los detalles.
9. Mire mucho a su alrededor para detectar especias e ingredientes adecuados. No dude en agregarlos si lo creyera conveniente.
10. A medida que va dando forma a la masa, siga dejando macerar el resto y sólo separe una nueva parte cuando esté seguro.
11. Una vez que toda la masa haya adquirido su forma deseada, lleve a horno moderado en etapas, aumentando la temperatura en cada una.
12. Deje enfriar a temperatura ambiente.
13. Lleve a heladera.
14. Decore a gusto.
15. Disfrute de los resultados de lo que en un comienzo no creyó posible.
Quiérase un poquito más.
1. Comience lo antes posible, ya que esta receta requiere, ante todo, tiempo de cocción.
2. Piense con libertad, dando permiso a su mente a divagar. Piense mucho, todo el tiempo, pero sin forzarlo.
3. Anote las ideas/ingredientes que le parezcan más interesantes y con más potencial. Pero no olvide las demás. De ser posible, anótelas también, quizás en un lugar diferente.
4. Déjelas macerar.
5. Agrégueles alguna especia de ser necesario y siga remojando.
6. Revuelva a intervalos regulares.
7. Retire la mezcla y amase. Haga conexiones. También sin forzarlo, deje que las ideas/ingredientes se entrecrucen, se relacionen de maneras creativas. Siga amasando hasta que la mezcla sea homogénea.
8. Comience a dar forma a la masa separando pedacitos de a uno. Haga uso de sus hablidades manuales y de a poco vaya tallando los detalles.
9. Mire mucho a su alrededor para detectar especias e ingredientes adecuados. No dude en agregarlos si lo creyera conveniente.
10. A medida que va dando forma a la masa, siga dejando macerar el resto y sólo separe una nueva parte cuando esté seguro.
11. Una vez que toda la masa haya adquirido su forma deseada, lleve a horno moderado en etapas, aumentando la temperatura en cada una.
12. Deje enfriar a temperatura ambiente.
13. Lleve a heladera.
14. Decore a gusto.
15. Disfrute de los resultados de lo que en un comienzo no creyó posible.
Quiérase un poquito más.
viernes, 4 de noviembre de 2011
Así está mejor - Click Terapia
Cada vez que reconozco una debilidad, me hago más fuerte. Y también me pregunto por qué no empecé antes.
Antes me avergonzaba de mis debilidades y por eso las excusas y explicaciones surgían automáticas, siempre a cubrir, a atajar, a la defensiva. Y después de ellas siempre quedaba esa doble sensación de culpa y traición a mí misma. Una y otra vez se repetían las situaciones. Una y otra vez afloraban las excusas. Y una y otra vez, la culpa y la traición.
La vergüenza. Casi me olvidaba de ella. Nunca supe si los demás lo notaban, pero a mi me enloquecía pensar que mis debilidades estaban a la vista de todos. Y más me avergonzaba que se hiciera evidente mi esfuerzo por ocultarlas. Era tan estúpido ocultarlas, porque eran perfectamente humanas y sobre todo, comunes.
Y un día me di cuenta de que si pongo esas debilidades en palabras, si las puedo mostrar y explicar, se transforman en fortalezas. Se transforman también en unión, porque eso me acerca a los demás y puedo incluso evitarles pensamientos errados. Si yo te planteo que tengo una incapacidad emocional para hacer tal o cual cosa, quizás me entiendas y puedas valorar mis esfuerzos por vencerla y si no lo consigo igual va a estar bien.
Va costando, pero ¿sabés qué? Después de hacerlo no queda oscuridad, sólo se va a ver la verdad de lo que soy.
Antes me avergonzaba de mis debilidades y por eso las excusas y explicaciones surgían automáticas, siempre a cubrir, a atajar, a la defensiva. Y después de ellas siempre quedaba esa doble sensación de culpa y traición a mí misma. Una y otra vez se repetían las situaciones. Una y otra vez afloraban las excusas. Y una y otra vez, la culpa y la traición.
La vergüenza. Casi me olvidaba de ella. Nunca supe si los demás lo notaban, pero a mi me enloquecía pensar que mis debilidades estaban a la vista de todos. Y más me avergonzaba que se hiciera evidente mi esfuerzo por ocultarlas. Era tan estúpido ocultarlas, porque eran perfectamente humanas y sobre todo, comunes.
Y un día me di cuenta de que si pongo esas debilidades en palabras, si las puedo mostrar y explicar, se transforman en fortalezas. Se transforman también en unión, porque eso me acerca a los demás y puedo incluso evitarles pensamientos errados. Si yo te planteo que tengo una incapacidad emocional para hacer tal o cual cosa, quizás me entiendas y puedas valorar mis esfuerzos por vencerla y si no lo consigo igual va a estar bien.
Va costando, pero ¿sabés qué? Después de hacerlo no queda oscuridad, sólo se va a ver la verdad de lo que soy.
domingo, 30 de octubre de 2011
Contradicciones - Click Feliz
Es posible tomar decisiones que te hacen muy feliz y a la vez te dan terror y unos nervios atroces. Es posible, porque el terror y los nervios son lo que, en definitiva, te va a dar esa gran sensación de alivio, satisfacción y felicidad al final del camino. Es posible que de repente te acuerdes de lo que estás por hacer y se te haga un nudo en la panza y te preguntes una y cien veces quién carajo te manda a hacer estas cosas. Y es posible que al segundo siguiente te vuelvas a acordar y sólo veas la tremenda alegría que te va a quedar cuando haya terminado. Y, por último, es más que posible que en algún instante, el de los nervios, juguetees con la idea de detenerte y no hacerlo. Pero sabés que ya tomaste la decisión y que no vas a volver atrás. Y es ahí cuando sólo queda la felicidad.
miércoles, 5 de octubre de 2011
Todo de mí - Click Feliz
Acaba de pasar y es de los más lindos que tuve. Porque por primera vez, no dudo de que es merecido. Merecido y ganado. En buenísima ley.
En ese segundito que se corrió el velo de lo cotidiano, supe que todo va a salir bien. Mejor dicho, que YO voy a hacer que todo salga bien. Porque aunque siempre hice cosas con ganas, dedicación y perseverancia, esta es la primera vez que puedo decir con total convencimiento que estoy dando todo de mí.
Todavía me cuesta creerlo, porque no estoy acostumbrada y porque siempre pesa esa parte de la perfección inalcanzable o de la mediocridad disfrazada. Sin embargo, esta vez no necesito perfección, porque más bien siento que, a mi manera, la estoy alcanzando.
Pero el click feliz no tiene que ver sólo con metas y esfuerzos, tiene que ver sobre todo con paz, con satisfacción, con amor por lo que soy capaz de hacer y una inexplicable seguridad de estar en el camino correcto, recorriéndolo COMO QUIERO, SIN DEJAR NADA DE LO QUE ARREPENTIRME MAÑANA. Desde hoy, ese va a ser mi deseo para las personas que quiero. Porque si está eso, no falta nada.
En ese segundito que se corrió el velo de lo cotidiano, supe que todo va a salir bien. Mejor dicho, que YO voy a hacer que todo salga bien. Porque aunque siempre hice cosas con ganas, dedicación y perseverancia, esta es la primera vez que puedo decir con total convencimiento que estoy dando todo de mí.
Todavía me cuesta creerlo, porque no estoy acostumbrada y porque siempre pesa esa parte de la perfección inalcanzable o de la mediocridad disfrazada. Sin embargo, esta vez no necesito perfección, porque más bien siento que, a mi manera, la estoy alcanzando.
Pero el click feliz no tiene que ver sólo con metas y esfuerzos, tiene que ver sobre todo con paz, con satisfacción, con amor por lo que soy capaz de hacer y una inexplicable seguridad de estar en el camino correcto, recorriéndolo COMO QUIERO, SIN DEJAR NADA DE LO QUE ARREPENTIRME MAÑANA. Desde hoy, ese va a ser mi deseo para las personas que quiero. Porque si está eso, no falta nada.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
A MIS TAD - Click Punta de Ovillo o Terapia (a veces no me puedo decidir)
A veces ocurre una maravilla: sentís que tenés energía de sobra y la querés regalar. Si en ese momento mirás a tu alrededor y no tenés a quién, no tenés nada. Ahí redescubrís la verdadera amistad y entendés que querés que esas personas se sientan un poco mejor. Y también descubrís algo mucho más egoísta, pero no por eso menos hermoso: que podés hacer bien sólo con estar. Que esa energía sale sola y sin más, llega a donde tiene que llegar. Por un rato te sentís poderosa, y es que eso te hace poderosa. Te olvidás de tus miles de zonas vulnerables y sólo ves tu fuerza. Y cuanta más das, más tenés. Y quizás en algún momento las personas sanen. Seguro que van a sanar. Y eso también te mantiene joven. Joven, feliz y cerca. De los demás y de vos misma.
martes, 27 de septiembre de 2011
Señales - Click Voilá
Una idea. Vueltas y vueltas por la cabeza. Más vueltas.
Una pregunta. A persona 1. Una respuesta. Varias respuestas. Todas redondas. Que se transforman en proyecto. En sueño por cumplir. En móvil.
Un comentario sobre esa idea/proyecto. Persona 2 te entiende lo que casi nadie te entendió. Al menos nadie que pudiera ocupar el lugar que necesitás ocupar. El deseo de pedirle a esa persona que lo ocupe. La cautela que pide esperar, no precipitarse.
Un mail. Un contacto nuevo. Un mensaje recibido. A persona 2 le gusta lo que hace persona 1. Persona 1 conoce a persona 2. Persona 2 quiere estar presente aunque cautela pidió no decirle.
El círculo se cierra. No pierdas el entusiasmo. Ojalá. Es lo que más quiero. Es lo que me mantiene joven.
Una pregunta. A persona 1. Una respuesta. Varias respuestas. Todas redondas. Que se transforman en proyecto. En sueño por cumplir. En móvil.
Un comentario sobre esa idea/proyecto. Persona 2 te entiende lo que casi nadie te entendió. Al menos nadie que pudiera ocupar el lugar que necesitás ocupar. El deseo de pedirle a esa persona que lo ocupe. La cautela que pide esperar, no precipitarse.
Un mail. Un contacto nuevo. Un mensaje recibido. A persona 2 le gusta lo que hace persona 1. Persona 1 conoce a persona 2. Persona 2 quiere estar presente aunque cautela pidió no decirle.
El círculo se cierra. No pierdas el entusiasmo. Ojalá. Es lo que más quiero. Es lo que me mantiene joven.
Que hoy sea siempre hoy - Click Punta de Ovillo
Un día me empezó a dar miedo la vejez. Pero no el chiste de que se acercan los 30 y me hago la vieja. Porque yo sé que tener 30 no es ser vieja, y menos hoy en día.
Es que uno no cree que de verdad va a llegar a ese momento. De la boca para afuera todos sabemos que va a pasar (al menos eso esperamos), pero muy en el fondo, seamos sinceros, ¿no tenemos la sensación de que somos eternamente jóvenes? ¿No nos pasó que no nos dimos cuenta de cuándo terminó la adolescencia? Y entonces ¿qué nos hace pensar que nos vamos a dar cuenta cuando termine la "segunda edad"?
Ok, suponiendo que finalmente logro asumir que ese momento va a llegar (si es que tengo la suerte), lo que me da miedo no es exactamente eso. No es estar fea, arrugada, ni que los más jóvenes piensen que no sirvo para nada. Bueno, estoy mintiendo un poco, todo eso me aterra. Y también me aterra la movilidad, pensar que algún día mi cerebro va a pedir y mi cuerpo no le va a poder dar. Eso duele.
Pero aún así, hoy me encontré pensando algo nuevo y por nuevo más terrible: ¿para qué vive uno cuando es viejo? Y acá voy a hablar sólo de aquellos a los que la vejez del cuerpo les llega junto con la del espíritu. Porque hay gente que más allá de su edad cronológica, siempre es joven. Pero digo, la gente que a cierta edad deja de trabajar, de viajar, de salir de su casa, de leer, de cocinar, deja de ver seguido a sus nietos... Más aún, la gente que deja de creer que puede cambiar el mundo, aunque por "mundo" se entiendan las 4 paredes de su casa. ¿Para qué vive? Esporádicamente va al médico, pero ¿para qué? El suicidio suele no ser una opción, supongo que porque no es socialmente aceptable, porque no se acostumbra hacerlo o porque se teme. Pero ¿qué es la vida sin algo por delante? Me parece imposible imaginar seguir sin metas a corto, mediano y largo plazo. Me gusta creer que a todos nos pasa igual. Y aunque escuché muchas veces la frase "sin proyectos estás muerto en vida", nunca la había asimilado y nunca me había preguntado qué pasa cuando llega ese momento.
Es que uno no cree que de verdad va a llegar a ese momento. De la boca para afuera todos sabemos que va a pasar (al menos eso esperamos), pero muy en el fondo, seamos sinceros, ¿no tenemos la sensación de que somos eternamente jóvenes? ¿No nos pasó que no nos dimos cuenta de cuándo terminó la adolescencia? Y entonces ¿qué nos hace pensar que nos vamos a dar cuenta cuando termine la "segunda edad"?
Ok, suponiendo que finalmente logro asumir que ese momento va a llegar (si es que tengo la suerte), lo que me da miedo no es exactamente eso. No es estar fea, arrugada, ni que los más jóvenes piensen que no sirvo para nada. Bueno, estoy mintiendo un poco, todo eso me aterra. Y también me aterra la movilidad, pensar que algún día mi cerebro va a pedir y mi cuerpo no le va a poder dar. Eso duele.
Pero aún así, hoy me encontré pensando algo nuevo y por nuevo más terrible: ¿para qué vive uno cuando es viejo? Y acá voy a hablar sólo de aquellos a los que la vejez del cuerpo les llega junto con la del espíritu. Porque hay gente que más allá de su edad cronológica, siempre es joven. Pero digo, la gente que a cierta edad deja de trabajar, de viajar, de salir de su casa, de leer, de cocinar, deja de ver seguido a sus nietos... Más aún, la gente que deja de creer que puede cambiar el mundo, aunque por "mundo" se entiendan las 4 paredes de su casa. ¿Para qué vive? Esporádicamente va al médico, pero ¿para qué? El suicidio suele no ser una opción, supongo que porque no es socialmente aceptable, porque no se acostumbra hacerlo o porque se teme. Pero ¿qué es la vida sin algo por delante? Me parece imposible imaginar seguir sin metas a corto, mediano y largo plazo. Me gusta creer que a todos nos pasa igual. Y aunque escuché muchas veces la frase "sin proyectos estás muerto en vida", nunca la había asimilado y nunca me había preguntado qué pasa cuando llega ese momento.
viernes, 9 de septiembre de 2011
Yo - Click Voilá, Poeta y Terapia
Desquiciada y pudorosa en la medida exacta para que lo segundo disimule lo primero a simple vista.
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