jueves, 10 de mayo de 2012

En red - Click Punta de Ovillo

Nos la pasamos diciendo que las redes sociales cambiaron en muchos sentidos nuestra vida, que ahora tenemos más contacto con personas "virtuales" y menos con las de carne y hueso, que abundan los "amigos" en detrimento de los AMIGOS.

Que cambió la relación con las empresas, su forma de llegar a los clientes y la posibilidad de que la comunicación sea bidireccional. Que ahora tenemos acceso a decirle algo a un famoso sin intermediarios y sin complicaciones.

Que escuchar la radio o mirar televisión es cada vez más, un fenómeno multimediático y permanentemente retroalimentado. Que no es que leemos menos, sino que leemos distinto y en diferente soporte.

Leí por ahí incluso que las redes sociales nos cambian la forma de pensar, de procesar información, que alteran y modifican nuestra memoria. Esto vino a respaldar algo que yo venía sintiendo: que hace un tiempo empecé a pensar en "modo Facebook" y "modo Twitter", que lo que pasa por mi mente, casi siempre se transforma en "cómo transmitirlo en la red" o "a qué red se adecua mejor".

Hasta ahí, estoy de acuerdo con todo, excepto con lo de los amigos. Pero ayer me di cuenta (o mejor dicho, me di cuenta de que ya me había dado cuenta) de lo que, para mí, es la mayor transformación que trajeron las redes sociales: nuestra manera de estar solos.

Podría ser más específica, pero me parece más divertido que cada uno lo adapte a su realidad y piense si está de acuerdo, si le pasa...