En los últimos días empecé a ver más películas. Supongo que es fruto de algunas recomendaciones, pero especialmente de un estado de ánimo que me pedía fantasear, sentirme parte, aunque sólo sea como espectadora, de una realidad distinta. Pero descubrí más cosas, que sin saberlo, estaba buscando. Cosas que antes había dejado pasar.
Hasta el momento sólo hay una que pude más o menos elaborar. Se podría titular "¿Qué finales queremos?" y sería algo así: estamos acostumbrados a que las películas terminen como suponemos, no sólo el final feliz del chico con la chica comiendo perdices para toda la eternidad; a veces son tristes, pero en algún punto esperables. Es como si en nuestras mentes convirtiéramos la trama de la película en el destino y pretendiéramos que "sea lo que tenía que ser", bueno o malo, pero previsible. Es curioso que aunque sepamos cómo va a terminar todo, sigamos viendo hasta el final, no sé si para confirmarlo o para qué, no sé si hay un pequeño espacio a la duda, pero ahí seguimos, frente a la pantalla hasta el final la gran mayoría de las veces.
Pero me encontré con un(os) final(es) que simplemente no esperaba. Y no lo esperaba porque era extremadamente SIMPLE, porque era muchísimo más parecido a los finales de todos los días en nuestras vidas comunes y corrientes, donde no suele pasar nada fantástico ni sobrenatural, donde la historia de amor no está predestinada a ser, donde Cupido no flecha a nadie para siempre, ni el príncipe sortea los peores obstáculos hasta llegar, indefectiblemente, a su princesa; donde ni los buenos siempre ganan ni los malos tienen su merecido o los atormenta su consciencia y donde los protagonistas son cobardes como yo y se asustan y no se juegan y siguen con sus vidas después de los créditos del final, volviendo a alimentar la esperanza de que algún día algo mágico suceda que les cambie la vida y la transforme en lo que siempre desearon.
La primera reacción fue de enojo, pero en seguida se transformó en agradecimiento. Después de todo, ¿no nos la pasamos diciendo que queremos finales diferentes? ¿Pero queremos finales diferentes para las películas o para nuestras vidas? ¿Y qué hacemos para que nuestros finales cambien? ¿Eh?