viernes, 5 de agosto de 2011

Bipolaridad salvadora - Click Punta de Ovillo

A ver... ¿Por qué a veces disfrutamos locamente las mismas cosas que otras veces nos enojan tanto? ¿Cómo puede ser que un día te canto lo que otro día te ladro? Como si los hechos se pudieran dividir en tres categorías: los que me irritan siempre, los que me alegran siempre y los que me chiflan según pinte el humor, la meteorología o la casualidad. Supongo que si no fuera así, todo (y yo misma) sería demasiado predecible, chato, insípido, pero sobre todo rutinario e insoportable. Todo nos pondría de mal humor aún antes de ponernos de mal humor y no quedaría espacio a la sorpresa. Y no me podría reír de mí misma, que es una de las cosas que más me gustan. Y aunque a veces me desconcierte un poco, en general me divierte ese azar. Porque para eso existe el azar de mi locura.

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