viernes, 26 de agosto de 2011

Fotoperiodismo - Click Fundamental

Y un día en la vida -a decir verdad y afortunadamente, suelen ser varios días en la vida- cae alguien que te habla un ratito y te vuela la cabeza, te la roba y te la devuelve hecha añicos. De los pedazos tenés que volver a armarla y quedás como cubista, ya nada se ve igual. Descubrís nuevas cosas en las de siempre. Lo simple deja de serlo y se transforma en arte. Ves magia por todos lados, todo te llena de ideas. Querés hacer mil millones de cosas, todo te interesa, pero sobre todo, todo te parece fundamental. Hasta lo más obvio.

Es gente que ama lo que hace y hace lo que ama y su pasión es tan enorme que la contagia porque de tanta no le entraría en el cuerpo, ni siquiera en el alma. No importa si dos minutos antes te parecía una idiotez lo que creías que te iba a decir, de repente estás en su mundo y no sólo no podés evitar formar parte, sino que lo hacés tuyo también, aunque sea por el tiempo que dure la conmoción. Pero aún cuando se va, algo queda y lo que sos se va formando de las marcas que te dejan para siempre. Es el regalo más lindo que alguien te puede hacer. Y puede venir de gente que casi no te conoce y que quizás nunca vuelvas a ver, eso es lo especial.

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