Yo sé que no soy del todo normal. Es más, soy tan anormal que hasta a veces pienso que mi anormalidad es normal. Entonces algunas cosas ni siquiera las cuento como algo notable, porque pienso que no son tan notables. Sin embargo, si a las personas más parecidas a una no les pasa lo mismo, quizás no sea, después de todo, tan normal.
La cosa es que mi mente tiene un estado de deja vú al revés. Es decir, no es ver algo que pasa y después instalarlo en la mente creyendo que ya lo habías visto, sino que una idea se mete en tu cerebro y después transformás la realidad para adaptarla a esa idea. Por más ridícula que sea. ¿Ejemplos?
Voy caminando. A mitad de cuadra un hombre en silla de ruedas parece esperar algo o a alguien. Sigo caminando. A los pocos pasos pienso que quizás necesitaba ayuda. Aunque no parecía necesitarla. ¿Y si sí y yo no se la ofrecí? Pero bueno, ya pasaron 2 o 3 cuadras... Uy! Ahí enfrente hay un señor mayor parado en la esquina con ganas de cruzar, y tal vez sin firmeza en los pasos. Mientras voy cruzando hacia él me mira con cara de "algo". Este no se me escapa: -"¿Necesita ayuda?"- Ahora sí me está poniendo cara de "algo" y creo que es cara de "Vos necesitás ayuda, nena, ¿qué te pasa?". - "No.." - "Ah, perdón, me pareció que tenía cara de..."- Si, mejor seguí caminando y callate la boca... LOCA!
Y como ese hay tantos ejemplos que ahora no se me ocurren más. Bueno, en realidad hay uno que pasó hace unos 12 años y es tan pero tan estúpido que no sólo lo recuerdo a la perfección, sino que todavía me avergüenza y por eso no lo pienso escribir. Pero ya van a aparecer más, eso seguro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario