domingo, 28 de agosto de 2011

Hoy tuve un gran - Click Feliz

Bueno, a decir verdad (porque me cuesta demasiado faltar a ella) no fue un click. Fue una gran y hermosa sensación de felicidad. Ocurrió sentada en el balcón, sol de frente, ruidos urbanos atenuados por paz dominguera, fotocopias en regazo, resaltador a diestra y mate a siniestra.

Noté que estoy avanzando con algunas de esas cosas que me obstruían el pensamiento y que en breve voy a sentirme sin culpa de disfrutar más momentos. Y por eso fui feliz.

Ahí fue cuando me di cuenta de que la felicidad muchas veces tiene que ver con el alivio, con la descarga de una mochila que, esté llena de lo que esté, y por más placeres que nos depare, a veces comienza a pesar. Y así también pude entender por qué hacen falta los dolores, las preocupaciones, las obligaciones y el stress. Porque sin ellos no es que la felicidad no llega, es simplemente que no nos damos cuenta.

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