martes, 9 de agosto de 2011

“Todo vuelve en la vida” o "El que da luz" - Click Punta de Ovillo

Hoy leí una frase de Indra Devi: "El que da luz y amor a todos los seres vivientes recibe infinitas veces lo que entrega. Su riqueza no tiene límites." Y esto me recordó que hace unos días les había robado un tema a dos empleados del super que conversaban y había escrito algo que no publiqué (seguramente estaba esperando que llegara esta señal). Acá va:

"¿Estamos realmente tan seguros de que todo vuelve en la vida? Cuando nos cuentan que a un hijo de puta le pasó algo malo es muy fácil contestar “Y si, che, fuera de joda que todo vuelve.” Y es que esta certeza nos libera de tantas cosas, ¿no? Primero, nos evita tener que entender que esa maldad esté realmente en la naturaleza humana; entender y tolerar por supuesto, creemos que como es “antinatural” ser malo, el universo de alguna manera lo equilibra haciéndole pasar terribles castigos a esos sádicos. Segundo, también nos evita hacernos demasiado problema por lo que le está pasando a ese otro, porque ¿qué nos vamos a preocupar nosotros de algo que el destino quiso (y, léase entre líneas, es lo justo)? Tercero, nos confirma que esas cosas horribles no nos van a pasar a nosotros, porque ¿qué somos nosotros? Bueeeenos… Y esta es medio de ida y vuelta, porque cuando nos enteramos de las desgracias ajenas también nos encanta pensar que “por algo será”. Cuánto más fácil es la vida con el “por algo será”, ¿no? Nos saca tantos incómodos pesos de encima… Bueno, pero volviendo al tema, cuarto: el todo vuelve no es “lo malo vuelve” es “TODO vuelve” y TODO implica lo bueno y lo malo. Y entonces qué maravilloso, ¿no? Porque no sólo no nos va a venir lo malo, sino que además nos van a venir un montón de cosas geniales, porque ¿qué éramos nosotros? Bueeeenos… Y por si todo esto fuera poco, también es un excelente incentivo a ser mejores aún de todo lo buenos que somos, para asegurarnos la salvación. Y cuando el dolor le toca a los buenos empezamos con “por qué a fulanito que es tan buena persona” o “hay tantas basuras que la pasan bárbaro y le viene a tocar este que es un santo” y tantas variantes. Quizás hasta nos demos el permitido de dudar de si realmente todo vuelve, porque cuando nos sentimos vulnerables dudamos, tenemos miedo. Después de todo ¿dónde está el límite de merecer algo malo? ¿Cuánto es el mínimo no imponible de mal que tengo disponible para hacer sin recibir castigo? ¿Qué es malo y qué es bueno? ¿Hay escalas de maldad? ¿Quién se ocupa de llevar las cuentas? ¿Dios? ¿Y los malos qué piensan a todo esto? ¿Ellos también usan esta frase para disimular? ¿Ellos saben que son malos? Después de todo siempre hay alguien más malo que uno con quien aplicarlo…
Lo cierto es que parece ser que de alguna manera pensar que todo vuelve nos aliviana el dolor o al menos, cuando nos toca atravesarlo, es como si nos abriera una libretita a nuestro favor y nos queda el consuelo de cobrarnos la deuda que la vida tiene pendiente con nosotros más adelante y así poder seguir. Y si en algún punto nos hace sentir mejor, quién soy yo para juzgarlo. Y si, en el fondo, soy de las que cree fervientemente que en la vida, todo vuelve…"

Pero al leer esa frase entendí. Encontré una respuesta a todas las preguntas que me había planteado. Y la respuesta es (cómo no me di cuenta antes?) la física cuántica! Lo bueno y lo malo no va ni vuelve, ni alguien superior te lo manda en respuesta a cómo te portaste. Lo que uno recibe es lo que quiere recibir. Sí, ya se, no es siempre así, si no a todos nos iría fantástico y no existirían las desgracias. Pero no estoy hablando de lo que nos pasa, sino de lo que hacemos con lo que nos pasa (aquí debo admitir que esta frase es robada de por ahí y la he leído en múltiples versiones diferentes y todas igual de ciertas). Tantas veces somos dueños de nuestras reacciones y no nos damos cuenta y preferimos conformarnos con lo que creemos que nos tocó. Llego a pensar que la mayor búsqueda que uno hace en la vida, es justamente la de aprender a transformar cada momento, bueno o malo, en algo útil, en algo que nos fortalezca, que nos enseñe, que nos mejore y que nos construya. Bueno, no sé, quizás sea demasiado optimista, pero Indra Devi vivió casi 103 años pensando así, no?

No hay comentarios:

Publicar un comentario